La tontería de ser dj

Dj Kiko Rivera a los Platos

El día empezó mal. Salí a comprar el periódico y me alteró la mañana escuchar ‘No hay dos sin tres’, la canción de la Eurocopa que canta David Bisbal con unos tipos que se hacen llamar Cali & El Dandee. Así junto suena como los amigos de Carmina (que en paz descanse): El Chuli, El Pai y El Cabra, pero en lenguaje reggaeton en vez de rociero.
Un poligonero –camiseta sin manga con motivos tribales, pantalón decathlonero y chanclas sudadas- abrillantaba con una bayeta las llantas de su coche tuneado y tenía el temita a todo trapo. Mis sienes latían como sus altavoces. Vibración mimetizada.
Sin dejar de estar en cuclillas frente a las ruedas, el chaval levantaba el brazo cuando el triunfito se desgañitaba cantando lo de ‘sube la mano y grita gol’. Ciertos toques coreográficos funcionan en la raza humana como un acto reflejo. Pensé en los dj’s de los garitos de toda España y me dieron pena. Los imagino todo el verano intentando zafarse de borrachos, gañanes despidiendo su soltería y nenas latineras cuando peguen su jeta a la cabina para pedirles que pinchen ‘la de España’ o ‘la del fútbol’ o ‘la del Bisbal’, con su artículo de barrio.
En cualquier caso, la horterada del mes es el menor de los males de un disc jockey. Llevan peor el intrusismo. Desde que el reino de la tontería celebrity ha reciclado a sus lumbreras poniéndolos a los platos, la burbuja del pinchadiscos famoso no para de crecer. Hasta que explote. Como tantas otras.
¿Eres hijo de una folclórica, vividor de cuna y crees que una FP es hacerlo sin condón? Te haces dj. ¿Se ha acabado tu carrera como motorista y te sobra demasiado tiempo después de depilarte las cejas? Te haces dj. ¿Tu padre todavía no te ha colocado pese a ser un expresidente francés? Te haces dj. ¿Te crees moderno, pero quieres serlo más? Te haces dj. O entras en Supervivientes. O ambas cosas.
Hoy indigna que los famosos se levanten una pasta por ponerse los cascos y hacer posturitas en la cabina, pero sólo porque estamos en crisis. Hasta ayer mismo les pagaban un buen dinero por posar frente al logo de los patrocinadores y darse un garbeo por el local o discoteca de turno. Ahora los empresarios les piden que al menos parezca que se lo curran. Un poquito más. Y pasean unos discos en una caja o se lo montan con un portátil. Asúmelo, famoso, no eres nadie si no vas de Carl Cox de medio pelo por la vida.
Yo, que he frecuentado discotecas de todo pelaje con señores que saben cómo funciona una fiesta, que la suben de revoluciones, la bajan y le dan la vuelta a su antojo como chamanes de una tribu en trance, propongo que nos unamos para incordiar a los famosetes metidos a dj’s con peticiones que vayan desde ‘la de la Eurocopa’ hasta ‘La Barbacoa’. Aunque igual son tan cool que les hace gracia, la pinchan haciendo la ola y lo tuitean. Los modernos mueven el mundo, pero con ellos todos retrocedemos.
Suena el móvil. Llamada entrante. Brigitte.
-Darling, te recojo a las diez. Esta noche pincha Mario Vaquerizo. Cita obligada. El Village se va a quedar pequeño. Me distraeré y podré olvidarme del chándal olímpico, que me tiene hipertensa del disgusto estético.
Miro al poligonero y sé que irá a por la equipación en cuanto la vendan en los chinos. Con su camiseta de mafiosete ruso, apoyará el brazo en la ventanilla del coche, lo levantará al grito de Bisbal mientras le da una calada al porro. Y hará un trompo a mis pies.
-Brandon, ¿estás ahí?
-Sí, perdona, me preguntaba si el marido de Alaska irá en chándal. Pi, pi, pi. Me colgó. Estaré listo a las diez.
*Brandon Guasp nos cuenta en su blog JELOU! su día a día de rodríguez en Mallorca. Él, con nombre de estrella televisiva adolescente de los noventa, se ha quedado solo en la isla y junto a Brigitte, la amiga pija de su mujer, irá de fiesta en fiesta durante estos dos meses de verano. brandonguaspjelou@gmail.com

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